La investigación sobre exoesqueletos ocupacionales suele centrarse en espalda y hombros. Un estudio publicado en Applied Ergonomics en 2026 analizó otra demanda: la flexión cervical mantenida durante cirugías veterinarias reales. Investigadores de Purdue University y Uppsala University evaluaron un soporte pasivo de cuello mediante un diseño cruzado aleatorizado con 10 cirujanos y 36 procedimientos ortopédicos y de tejidos blandos.
Qué midió el estudio
Los investigadores combinaron cuestionarios antes y después de las operaciones, electromiografía del trapecio e IMU para medir actividad muscular, postura y movimiento. En las intervenciones estudiadas, el uso del dispositivo se asoció con menores aumentos de dolor y rigidez cervical percibidos y con menor fatiga muscular.
El exoesqueleto también redujo el rango de movimiento cervical en flexión, extensión e inclinación lateral, aunque conservó la postura media. Este resultado obliga a valorar juntos asistencia y restricción: una mayor estabilidad puede ser útil, pero una movilidad menor podría dificultar cambios de campo visual, comunicación o acceso al área de trabajo.
Qué puede trasladarse a otros trabajos
La flexión sostenida del cuello también aparece en odontología, inspección, laboratorio, electrónica o montaje de precisión. Son posibles aplicaciones por similitud postural, no sectores validados por este estudio. Antes de trasladar el dispositivo habría que comprobar duración y ángulo de la exposición, precisión, visibilidad, higiene, tareas secundarias y capacidad de reacción.
Primero, reducir el riesgo en origen
Desde la prevención de riesgos laborales, publicar un resultado favorable no justifica una compra automática. Antes deben revisarse medidas como modificar la altura del plano de trabajo, los apoyos, la óptica, las herramientas, la distribución o la organización. El exoesqueleto solo debería plantearse como ayuda complementaria después de evaluar la tarea y las alternativas disponibles.
Cómo plantear una prueba piloto
La prueba debe comparar condiciones con y sin asistencia, incorporar personas usuarias representativas y contar con el Servicio de Prevención. El uso debe ser voluntario. Conviene registrar exposición, esfuerzo y fatiga, tiempo efectivo de uso, ajustes, interferencias, calidad y aceptación. También son necesarias formación, adaptación progresiva y la posibilidad de abandonar el ensayo.
Los criterios de parada deben fijarse antes: aparición o aumento de dolor o molestias, presión sobre la piel, pérdida insegura de movilidad, problemas de visión o comunicación, dificultad de evacuación o incompatibilidad con herramientas y equipos de protección.
Qué demuestra y qué no
El estudio aporta evidencia de campo sobre síntomas, fatiga y movimiento durante una tarea concreta. No demuestra que el dispositivo prevenga lesiones o trastornos musculoesqueléticos a largo plazo ni que produzca el mismo efecto en otros puestos. La reducción del rango cervical refuerza la necesidad de validar cada aplicación y mantener un seguimiento posterior.
La implantación empieza por la tarea
Española de Robots evalúa la operación antes de seleccionar el dispositivo. En una aplicación cervical, el objetivo es comprobar que la asistencia reduzca la demanda prevista sin comprometer precisión, seguridad ni libertad operativa.